Friday, April 13, 2012

La cueva del dragón

Saqué la vieja espada
que colgaba en mi cinturón
y al pasar por la entrada
de la cueva del dragón
sentí algo en el pecho
que me paró el corazón.

Sentimiento de la muerte
muchas veces me venía,
pero nunca era tan fuerte
como el momento en que sabía
que apenas de mis esfuerzos
para salvar el amor mío
cambiar el hecho no podría
de que ella moriría.

De rodillas me quedaba
-¡Señor! ¡Soy yo! Y te ruego
que me ayudes en la lucha
contra este monstruo del fuego.
Quiero cumplir tu voluntad
y te alabaré luego.

Me puse de pie y al
sentir los escalofríos,
a las sombras fui corriendo
con la fuerza de Dios.

Gritos. Sangre. Muerte. Eran
compañeros de la oscuridad.
Y del silencio que siguió,
salió la voz de gravedad.

-¿Por qué luchas conmigo?
A ti no te he hecho nada.
No soy yo el ladrón de
tu corazón quebrantada.
-Estoy buscando a mi mujer,
preciosa como un hada.
Ella es más hermosa
que cualquier cosa creada.

El dragón me habló de nuevo,
-Fíjate en tu espada,
verás que no es mi sangre
por la cual está empapada.

Jamás podré olvidar
como la sangre brillaba
por el sol al salir
corriendo de su espalda.
Pero, lo peor siempre será
lo glacial de su mirada
y el susurro del dragón
en una voz muy bajada:
-La has matado a ella,
tu mujer embarazada. 

3 comments:

Joe said...

jolin...

Dubya D. said...

Hay que what the fetch?

ItsJustMegLex said...

according to google translate- this is slightly morbid and incredibly depressing. Hope you have a stupendous day!